Ciudadanía Digital

Van-Dijck (2020)
Partimos del supuesto de que los medios digitales constituyen nuevos espacios de part...
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Van-Dijck (2020)

Partimos del supuesto de que los medios digitales constituyen nuevos espacios de participación, donde se generan dinámicas públicas y la construcción de lo común. La ciudadanía tiene nuevos recursos a su alcance para participar en la construcción del espacio público, pero, simultáneamente, tropieza con estrategias cada vez más sofisticadas que impone el capitalismo de plataforma. La capacidad de empoderamiento de la ciudadanía que auspician las plataformas es cuestionada por el fenómeno de la desinformación, las noticias falsas, la incitación al odio, los bots, la minería de datos o la Inteligencia Artificial, entre otros.

Para comprender y avanzar en una definición de ciudadanía digital, partimos del concepto ciudadanía, que refiere a todos los derechos y obligaciones por los cuales una persona está sujeta a una relación con la sociedad o al espacio público al que pertenece. Ser ciudadano o ciudadana nos habilita a participar activamente en comunidades, que, hasta la irrupción de Internet, fueron, en su mayoría, territoriales. Pero el ecosistema digital puso en jaque el alcance geográfico: el territorio ya no es más el único espacio en donde se interactúa y se ejercen derechos y obligaciones civiles. Ahora hay un nuevo espacio y es el digital, con las similitudes a los espacios tradicionales pero también con las diferencias que aparecen en este nuevo hábitat. 

 

¿Entonces, cómo definimos  la ciudadanía digital?
La ciudadanía digital refiere al conjunto de derechos, responsabilidades y obligaciones que tienen las personas y los diferentes actores sociales en el ecosistema digital, entendiendo a este como un espacio público, donde encontramos oportunidades, pero también riesgos a las vulneraciones de nuestros derechos.

Cuando hablamos de ciudadanía digital, buscamos enmarcar todas las acciones que se llevan a cabo en los entornos digitales con sus particularidades: son éstas las que se deben evidenciar para pensar políticas y acciones que garanticen los derechos de quienes habitan este espacio social. En el ecosistema digital conviven diferentes actores sociales que, por el sólo hecho de habitarlo, tienen derechos y responsabilidades.

Ser ciudadanos y ciudadanas digitales implica conocer y ejercer nuestros derechos en línea.
Ciudadano o ciudadana digital es quien comprende el funcionamiento y los principios que rigen el entorno digital, analiza el lugar y papel que las tecnologías ocupan en la sociedad, evalúa su incidencia en la vida cotidiana, entiende su rol en la construcción del conocimiento y sabe utilizarlas con criterio según sus intereses.. Cuenta con la habilidad para navegar en contextos digitales complejos y comprender sus implicancias sociales, económicas, políticas, educativas y laborales. Sabe, también, hacer un uso reflexivo y creativo de Internet, tanto para el análisis crítico, como para la participación.

 

¿Quiénes formamos parte del ecosistema digital? 
La inclusión es un concepto ineludible cuando hablamos de ciudadanía digital. Si pensamos en quiénes son los excluidos de los entornos digitales, la primera respuesta puede ser que son quienes no tienen acceso a Internet, y es por eso que el acceso es sin duda una de las brechas que tienen que ser saldadas para que la ciudadanía digital sea inclusiva. Pero en el siglo XXI aparecen nuevas brechas digitales, que van más allá del acceso. Están basadas en las capacidades y en las prácticas de las personas. Una utilización limitada de las tecnologías es hoy la nueva forma de exclusión: implica no contar con las habilidades necesarias para identificar, enfrentar y responder a las nuevas problemáticas, interrogantes y desafíos que genera el uso del entorno digital. Estas carencias reducen las oportunidades que brinda la tecnología en ámbitos como el trabajo, la educación y la comunicación, entre otras esferas sociales.

Para que los derechos de niños, niñas y adolescentes sean garantizados en entornos digitales, el Estado, las empresas y la sociedad civil deben acompañarlos y acompañarlas en el desarrollo de las habilidades y competencias que les permitan habitar de forma segura, activa, responsable y creativa el espacio on line. Esto implica garantizar y promover  sus  derechos a la protección, al acceso a la información, a la privacidad, a la participación, a la libertad de expresión, a la educación crítica, entre otros, tal como indica la Observación General N°25 del Comité de los Derechos del Niño.

Fuentes: 
Morduchowicz, Roxana (2020). La ciudadanía digital como política pública en educación en América Latina
Sorj, Bernardo (2008). La democracia inesperada. Biblioteca Virtual de Ciencias Humanas del Centro Edelstein de Investigaciones Sociales. Disponible en: www.bvce.org.  
PIUBA (2023). Educar la mirada. Formar para una ciudadanía digital.